Los científicos han dado la hora
cien segundos para el fin del mundo.
Los gobiernos han demostrado
lo inútiles que son los gobernantes
que ignoran a la ciencia.
La gente prefiere las mentiras del gobierno
saben dulce las falacias
que endulzan el pan tieso.
Mis dedos danzan
y mi cerebro se siente inquieto,
¿si fuesen estos los últimos suspiros
de la humanidad sin tiempo?
Una flor de fuego me quema por dentro, abrázame fuerte,
ni los científicos, ni los gobernantes,
nadie se detiene a verte a los ojos
a escuchar como palpita tu corazón, ni el mío.
En el apocalipsis mi deseo baila
aún no soy hombre muerto,
aunque me quedé helado
en un lugar incierto.
No habrá retorno alguno,
voy marchando lento,
danza mi sonrisa
es de largo aliento.
 

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