Con el trabajo Justicia Poética desarrollamos una propuesta artística que reúne la voz de Chico Bauti y el trabajo experimental y musical de Dangsha.  La voz representa a todos aquellos seres que han sido eliminados a través del exterminio sistemático por parte del Estado.

 

A partir del 06 de noviembre por chicobautidhangsha.bandcamp.com

 

BIO

Erik Arellana Bautista, alias Chico Bauti, es un artista de la palabra hablada que vive en Bogotá, Colombia. Participa activamente en el “movimiento que busca a los desaparecidos forzadamente”.

Dhangsha, también conocido como Aniruddha Das, es un músico electrónico experimental con sede en Londres. Los dos fueron reunidos por Catalina Rincón para actuar juntos en el Festival de Bogotrax en febrero de 2020. De esta colaboración surgió la idea de trabajar en un proyecto grabado que finalmente se manifiesta como el disco “Justicia Poética”.

 

Agradecimientos

Agradecemos a todas las personas que nos han apoyado en este largo camino hasta llegar a la realización de este trabajo poético musical.

A Catalina Rincón por su apoyo incondicional y por el corazón que le puso a este Mixtape, a Mauricio Poveda del Colectivo Dexpierte por unir su arte a la propuesta gráfica de Justicia Poética, a los dos nuestra profunda y rebelde gratitud. A Nilson Castiblanco y al Centro de Memoria Paz y Reconciliación por acoger la grabación de los poemas de esta compilación.

 

 

A las familias de los desaparecidos por enseñarnos el camino que recorren los ríos de la dignidad, a las hijas e hijos que luchan por la memoria y contra la impunidad porque han levantado su identidad colectiva por quienes fueron silenciados, a las víctimas de crímenes de Estado que han demostrado el Genocidio cometido por las élites por más de un siglo contra quienes les han sido incómodos a sus intereses rentistas y extractivistas, a las que luchan por defender los derechos colectivos y los derechos ambientales, a los movimientos sociales, a nuestros pueblos originarios y a las campesinas que cultivan nuestro alimento, a las comunidades de paz.

A las bandas que con las que ha crecido la poesía de Chico Bauti y que han mantenido su mensaje elevado en notas y canciones: Sistema Sonoro Skartel, Desarme, Macky Ruff y juanita la Gaitana, al viejo Alroc de Asilo 38, a los Colectivos Teatral Luz de Luna y Abya Yala. Al colectivo HREV-DESAPARICIÓN FORZADA.COM

 

Dhangsha sobre el mixtape

 

Mi primer encuentro con Erik ocurrió cuando el vino a ensayar conmigo en casa de Catalina en Bogotá, ella había organizado nuestro encuentro para que colaboráramos como parte de mis presentaciones en vivo como “Dhangsha” en el Festival de Electrónica de Bogotrax en febrero de 2020. Tan pronto como entró y escuchó mis sonidos, comenzó a escupir sus versos.

Estuve asombrado por su falta de miedo, no se perturbó, no retrocedió ante mis sonidos alienígenas pero cabalgó la música como caballo salvaje.

Aunque el español no es mi idioma, pude sentir la militancia y la urgencia de su mensaje, porque esos sentimientos no requieren traducción. Una vez finalizada la gira, quedó claro que deberíamos seguir trabajando juntos, a pesar de vivir en diferentes países a miles de kilómetros de distancia

Bautista habla sobre la historia reciente de Colombia, de cómo se ha desangrado hasta el presente, también pone a su país en el contexto de la política global. Habla desde el corazón y desde la experiencia personal, de la pérdida personal de mostrando una enorme y desinteresada solidaridad con otros cuyos seres queridos han sido “desaparecidos” y con aquellos que sufren y luchan por una justicia social y económica.

 

La música de Dhangsha no es bonita, ella representa el conflicto, ambos, el interno y externo, está firmado por todo lo que es feo en el mundo e inspirado por lo que es más hermoso -la habilidad de las personas de pelear por otros en la adversidad encontrando nuevas formas de lucha.

Bautista y yo reconocemos esas motivaciones en los demás de los demás. No nos obliga la necesidad de agradar o amar, sino la necesidad de expresar las palabras y los sonidos en nuestra cabeza y diseminar las verdades que hemos observado en la vida real. No estamos guiados por el mercadeo – sí, tenemos familias que alimenta , pero si es necesario, encontrando otras formas de sobrevivir económicamente sin comprometer nuestros mensajes para hacerlos más agradables . Esperamos que la gente escuche este trabajo, se informe y se conmueva con las historias y los testimonios que contiene, o que los sonidos poco convencionales los emocionen. Esperamos que se les anime a crear nuevas obras…

 

contacto: manifiestodebolsillo@gmail.com

https://chicobautidhangsha.bandcamp.com/

Recital en FUGA 21 sep 2021

Justicia poética introducción


Sinopsis

Justicia Poética, fusiona la poesía, la música, las artes visuales y testimonios de víctimas y sobrevivientes del conflicto, conjugando sus experiencias propias a raíz de la violencia que vivió en «carne propia» cuando su madre, Nydia Erika Bautista, militante de la guerrilla del M-19, fue desaparecida y asesinada por agentes del estado el 30 de agosto de 1987.

Una obra que, a través del arte, invita a la defensa de los derechos humanos, como la búsqueda de la verdad y la justicia.

Música compuesta and desarrollada por Aniruddha Das aka Dhangsha

Grabado y Mezclado en Red Reception, Harrow, UK.

Percussion grabada en HMVS, London by Paul Chivers.

Redes sociales * : Twitter @chicobauti2014  facebook Erik Bautista  Instagram Chico_Bauti


Amor entre Ráfagas

primera edición julio 31 2021

Antonio Erik Arellana Bautista

Diseño e ilustraciones Birgitta Schwansee

Edición Otramerica

48 Páginas

 

 

 

Curriculum Vitae

Corredor aficionado de triciclo,

vendedor ocasional de galletas,

asistente de farmacia

compinche incondicional

mandadero familiar

boxeador callejero

ladrón de besos

bailarín amateur

organizador de fiestas colegiales

recolector de amores imposibles

sobreviviente a los ataques furtivos y permanentes

de pandilleros, atracadores y celosos!

Escapista de suegras furibundas

y asesinos por contrato.

Mesero en billares de barrios populares.

Impulsor de orgasmos múltiples

en sesiones irregulares

y cuerpos heterogéneos.

Melómano, cinéfilo y otros vicios non eruditos.

Cazador de musas ajenas,

mayores, liberadas, libertarias y muy buenas.

Cocinero en altamar,

escribano y traductor de amores en fulgor.

Trotamundos, vagamundo

un quijote soñador.

Un niño envuelto en un cuerpo de un ser que creció,

cayó, se levantó y triunfó,

al vencerse a sí mismo

con ayuda profesional y amor incondicional.

Hoy sonrío

cuando alguien me pregunta

de dónde vengo o cuál es mi destino.

No lo sé, camino

estoy de paso por el mundo!

Nunca pensé que lograría reunir

incontables experiencias,

bajo esta piel

escrita está la derrota

y la victoria de mis padres

y la mía propia.

La risa y la carcajada

esa es mi conquista

y si la compartimos juntos,

apúntate en la lista

de mis bellos recuerdos,

de mis amigos y hermanos de pueblo.


Poemario Antonio Erik Arellana Bautista

 

Nombrar lo Innombrable

 

Por Paco Gómez Nadal

 

Cuando todo se acabe quedarán tal vez

estas algas

sobrevivirán a las marejadas, a los siglos

y a los sueños

Como perdurarán a los poderosos, a los

tercos de corazón

y a los hombres que nos humillan

estos poemas de amor a todas las cosas

Raúl Zurita

 

Empecemos mal. Este prólogo lo escribe un hombre blanco del mundo del privilegio que va a tomar prestados (¿robados?) fragmentos del mítico texto de la poeta feminista negra Audre Lorde –“La poesía no es un lujo”- para tratar de hilvanar un par de ideas sobre este poemario necesario de un hombre mestizo de la Colombia inexistente.

El sancocho puede tener sentido cuando es la resistencia lo que nos convoca, cuando es el hermanamiento profundo lo que liga los ingredientes en esta olla en la que ardemos, en la que vivimos, en la que amamos.

Escribió Lorde que “la poesía no solo se compone de sueños y visiones; es la estructura que sustenta nuestras vidas. Es ella la que pone los cimientos de un futuro diferente, la que tiende un puente desde el miedo a lo que nunca ha existido”. Y aunque Lorde hablaba de la poesía que contienen las mujeres negras, me van a permitir que su definición me aparezca un espejo honesto para Antonio Erik Arellana Bautista. La vida del poeta ha transcurrido entre ráfagas, luchas, performances, exilios, derrotas, algunas pequeñas victorias, amor, disenso, marginalidad, aviones callados, taxis abarrotados de miedo, encuentros furtivos… pero siempre ha sido la poesía la que ha tendido para él los puentes necesarios entre el miedo y la angustia cotidiana y esa realidad que aún no ha existido , o que siempre ha existido pero no es visible.

Erik es la razón por la que todas seguimos vivas. Seguro que él no lo sabe, pero sólo con poetas activistas como él dispuestos a abrirse en canal, a no abandonar la pluma a pesar de las urgencias que impone la muerte, a sostener el amor por encima de la venganza, a sembrar versos donde otros solo diseminan esquirlas metálicas, a defender “la risa y la carcajada” como principal conquista de una vida llena de por-venir… sólo con poetas, personas, activistas (sinónimos, pleonasmo, agotadora repetición del alma encarnada) como Erik la vida mantiene su curso.

Amor entre ráfagas es eso… vida entre esquirlas, vibración poliamorosa en medio de la debacle de un país ya desaparecido hace tiempo, declaración de amor a las otras, a los otros, a punta de versos en los que –vuelvo a parafrasear a Lorde- “nombramos lo que no tiene nombre para convertirlo en objeto del pensamiento”. “Los mas amplios horizontes de nuestras esperanzas y miedos están empedrados con nuestros poemas, labrados en la roca de las experiencias cotidianas”, escribía la autora de El unicornio negro.

En Amor entre ráfagas quien conoce a Erik lo va a identificar porque no esconde sus “experiencias cotidianas”, sus armas, sus fetiches, sus miedos, sus dudas (quien no tienen miedo, quien no duda, no es de confiar). Quien no conozca al poeta va a navegar de manera suave y agitada por el alma de aquellos que necesitan sentir en la palabra para seguir luchando en las calles, van a entender por qué el arte y la creación ha sido una de las trincheras más poderosas de las víctimas de la guerra eterna contra las nadie, contra las que disienten, contra las que sienten sin necesidad de documentos oficiales que así lo acrediten.

“En el apocalipsis mi deseo baila /
aún no soy hombre muerto,
/ aunque me quedé helado
/ en un lugar incierto. / No habrá retorno alguno,
/ voy marchando lento, / danza mi sonrisa
/ es de largo aliento”. Y el poeta sonríe hasta en las más duras. Quien ha crecido en el apocalipsis aprende que la lucha no puede hacerse desde la negación de la vida, o desde el nihilismo. Erik ha crecido en el apocalipsis, tratando de respirar a pesar de estar atrapado en la “boa constrictor de la guerra” [1]. No por haber nacido en Colombia, sino por haber sido engendrado desde la resistencia y el terco empeño de no aceptar que el sistema es inmutable. No hay retorno, poeta, no hay retorno para el que ha hecho de la resistencia su forma de vida. Pero el camino es de largo aliento, y contiene momentos gozosos, y el amor de dos pares de ojos cercanos, y el abrazo de decenas de hermanos y hermanas del pueblo que saben reconocer en tus actos-versos-actos “la verdad sepultada en una fosa común” o el ingrediente fundamental de la vida: la digna convicción y la capacidad de subversión [2].

Este nuevo poemario de Antonio Erik Arellana Bautista es un recorrido intenso por los pliegues del corazón abierto de un resistente. Cierta obsesión por los días de la semana se puede sentir en algunas de sus páginas, también una conexión vital brutal con la verdad y con la dignidad de eso que algunos seguimos llamando con respeto “pueblo” y que otros antes denominaban “masa” y, ahora, solo “mercado” (ya saben, quien dice mercado podría murmurar despojo, superfluo, fútil, prescindible… o yo que sé).

Pero el poeta, obsesionado, sí, con el paso de los días y sus hambrunas, también nos recuerda que “bajo los aviones cazadores y los helicópteros… aún laten corazones”. El suyo, escribe, y late, y se toma las calles, y entrelaza a otros corazones imposibles, y ama, y escribe. Y resiste, resiste al “progreso” prometido por los rudos conquistadores, a la “técnica” promovida por los burócratas, a la “ley” dictada por los hombres grises del poder escondidos tras los chalecos de los mercenarios armados que sustentan el negocio infinito de la desposesión, al “paso acelerado, a la fogosidad americana, al demonio de la fortuna que empuja a la ciudadanía silente hacia delante sin piedad no descanso”, parafraseando a Julio Verne [3].

Este poemario es un desnudo sin pudor. Así son los poquísimos que comienzan con una especie de biografía poética que, en este caso, Antonio Erik bautiza como “Currículum Vitae”. Pero también es un libelo que nos anima a seguir en las luchas imprescindibles para sostener la vida: “Poetarios del mundo uníos,
no dejéis que las cifras y los informes
las intervenciones de la banca y de las mafias Gobiernen vuestro lunes a viernes”.

Verne habría estado de acuerdo.

También Lorde. Ella nos recordó que “los padres blancos nos dijeron ‘Pienso, luego existo’. La madre negra que todas llevamos dentro, la poeta, nos susurra en nuestros sueños: ‘Siento, luego puedo ser libre’. La poesía acuña el lenguaje con el que expresar e impulsar esta exigencia revolucionaria, la puesta en practica de la libertad”.

Amor entre ráfagas no deja de ser un acto de libertad de alguien que nunca ha rehuido la exigencia revolucionaria, ni si quiera en los momentos más duros, más descorazonadores (un corazón tan grande como el de este poeta no permite el abandono de la esencia).

Erik sueña “martes sin guerras” y nosotros necesitamos que esos martes en los que la metralla sigue atravesando nuestras esperanzas, el poeta siga escribiendo para recordarnos que en el silencio inducido de nuestro tiempo la voz digna grita y protege, invoca y revuelve. Que el amor no cese, que las ráfagas se congelen en el hielo de su miseria.

“hoy
tu luz brilla muy fuertemente
pero quiero
que sepas
que tu oscuridad es también
rica
y trasciende el miedo”.

Audre Lorde

[1] Así denominaba en 2008, poco antes de morir, Orlando Fals Borda al castigo al que han tenido que resistir “dos generaciones de colombianos”. Lo hacía en un esperanzado epílogo a su monumental obra La subversión en Colombia. Hoy tendría una depresión.

[2] Otra vez, Fals Borda definía la subversión como “aquella condición que refleja las incongruencias internas de un orden social descubiertas por miembros de éste en un período histórico determinado, a la luz de nuevas metas valoradas que una sociedad quiera alcanzar”. Erik es de los que las descubren.

[3] Alteración impertinente de unas líneas de la novela casi imposible de leer París en el Siglo XX, la distopía maquinista del Julio Verne político que nunca quisieron editar. Tal y como le escribió el editor P.J. Hetzel al joven Verne: “Aunque fuera usted profeta, nadie querría leer su profecía”.


Music composed and performed by Aniruddha Das aka Dhangsha

Recorded and mixed at Red Reception, Harrow, UK.

Percussion recorded at HMVS, London by Paul Chivers.

 

Equipment:

 

DIGITAKT sampler / sequencer

RAT distortion pedal  

MEMORY BOY delay pedal

KORG MINIKAOSS PAD efx 

QUADRANTID SWARM synth

MACKIE mixer

PETROL CAN percussion

 

TRACK LIST:

 

  1. Silencios 1 / Silencios 2
  2. La Memoria Crece
  3. Somos Tantos Y Somos Más / Somos Hijos E Hijas
  4. Está de Moda
  5. El Pan Y El Hambre
  6. La Nota Que Rebota
  7. Sigo Haciendo Caso Omiso
  8. Como Carlitos
  9. Quiero Dar La Vuelta
  10. El Viento
  11. Todo Esa Oleada
  12. Esta Nuestras Piedras
  13. Yo Digo Vida
  14. Verdad?

Agradecimientos

Especialmente a Cata Rincón por la conexión, el impulso y la producción para que fuese posible esta creación. A Nilson Castiblanco del CMPR por grabar las voces de Chico Bauti en Bogotá. Al Colectivo Dexpierte por asumir  la creación gráfica del proyecto. A las familias de las personas desaparecidas, a las hijas e hijos que luchan por la memoria, a todas las y los que luchan contra la impunidad.



TODA ESA OLEADA DE CUERPOS SIN IDENTIDAD

Toda esa oleada de cuerpos sin identidad

fueron extinguiéndose en una nebulosa y oscura noche.

Esparcieron lágrimas

que se juntaron a otras lágrimas y a otras más,

naciendo y formando ríos, mares y océanos.

Todos esos seres vivos volverán un día,

e inundaran el mundo de alegría.

No los vemos,

pero sabemos que están con nosotros

aunque no estemos.

Juntos somos luz y sombra

que lleva alegría

y a pesar de todo son y no son compañía.

Los nombramos cada día y esperamos su regreso,

su retorno de nuevo a la vida.

 

 

POEMA DE CHICO BAUTI


 

A collaboration between political Colombian poet Chico Bauti & Dhangsha from London. Taken from a forthcoming mixtape which will be released digitally and on cassette.

SILENCIOS
El dolo,
duele y brota
el cronista aquel de sonriente verso
de relatos refundidos en escasas bibliotecas yo lo he visto esquivando balas perdidas
y cuerpos impactados
no hay nada que celebrar
estamos dolidos
en duelo.
Los he visto caídos
desterrados, despedidos
incluso aterrorizados
torturados, encarcelados
varios metros bajo tierra
muchos kilómetros alejados por la guerra. Periodista
A la memoria de Julio Daniel Chaparro

SILENCIOS 2
Silencio,
nos embarga un profundo dolor,
un paisaje de ausencias,
de preguntas sin respuestas…
Vamos viendo cómo aumentan
las cifras que esconden nombres
las listas con nombres
que encierran proyectos de vida
la debida memoria que surge en las fisuras
como lo hace la vida que necesita
el mínimo espacio
para resurgir de nuevo.
La memoria nace y renace cada vez como un homenaje, como el reconocimiento merecido
después de verse sometidos a ultrajes criminales
por intereses privados
como nos lo han demostrado las multinacionales, corporaciones de la dominación.
A través del exterminio
volvemos a ver este paso del tiempo
separando el poder y la política
en donde el trabajador que reconoce su misión social, poética
es víctima, son víctimas, más y más.
Qué hace nuestra sociedad para impedir
que todo un estadio de fuerza laboral
sea eliminado de la discusión sobre la sociedad,
con la expulsión de pena mortal
les impiden jugar de nuevo en el campo de la reivindicación de derechos que nos separan de la esclavitud, virtud, ironía, burla sarcástica,
que la dignidad en el trabajo se reduzca a servidumbre
sin justicia y sin voz que contradiga la orden absoluta
de reducir nuestra identidad
a la obediencia sin cuestionamientos.
El papel de nuestra memoria
pasa por paisajes llenos de cuerpos vitales,
convertidos en cadáveres,
de diálogos censurados
donde el monólogo de las balas acalla y recrimina,
de proyectos de organización social
reducidos a una estigmatización salarial.
Volvamos a hacer un pequeño recuento
que sintetizado parece un cuento
no es fábula, tampoco novela,
histórica y política,
podría ser una crónica agónica
este acto de traer el pasado al presente
donde algo de nosotros muere
donde algo de ellos aún vive.
Morir de a pocos es vivir también.
Malvivir esclavizados a una oferta temporal
atados a una suma con la que nos pretenden callar.
Aquí estamos los obreros
toda una colonia de abejas
repitiendo, reivindicando, recordando
martillando en unos cuantos avisperos,
recordando que las mieles de la vida
no se encierran en las fábricas,
ni las bananas unidas que cambian su nombre
para volver a su tradición mortal,
pudieron impedir una huelga
que sigue vigente después de un siglo
cien años donde el mal se viste de empresa
united fruit company,
chiquita pero asesina, vaya progreso:
¡Disfruta el sabor de la fruta
sin preservantes ni conservantes!
la sangre se ha vuelto amarilla…
Antes fueron los artesanos
quienes se organizaron
porque así lo exigían las condiciones de dependencia
en donde se exportaban materias primas
y se importaban bienes de consumo con preferencias
poca importancia tenían los derechos civiles y políticos.
Así fueron labrando en ese camino de miseria y desigualdad,
donde se fue abriendo paso
el libre-mercado aplastando la verdad.
De la historia reciente donde han ido cayendo uno a uno abundan las noticias y ustedes tendrán consciencia, es el neoliberalismo abriendo un gran abismo queriendo maquillar la realidad
y seguiremos viviendo en lo mismo,
en estas lógicas de la tortura cotidiana,
si olvidamos qué dejaremos para los hijos mañana.


Ser familiares de víctimas de personas desaparecidas forzadamente en Colombia no sólo es una experiencia traumática y dolorosa sino que también representa en sus múltiples dimensiones la lucha por la dignidad humana.

Desde la autoetnografía y las experiencias de la memoria vivida reflexiono sobre lo que ha sido el trabajo de memoria por los desaparecidos, la lucha por justicia y verdad que en muchos casos nos ha llevado al exilio.


Mis ojos húmedos, cansados a media tarde, ya no quieren escupir más versos que no llegarán a nadie. Sé que escribo para mí. Lo hago para salvarme a cada instante de sentirme muerto y repetir de nuevo un viaje, el de la rutina y el del ultraje.

En el supermercado he encontrado una oferta que permite que comamos gracias a la fecha de vencimiento, ofertas que con cinco euros alcanzaron para las entradas, plato fuerte y postre, vaya envidia el del mezquino de la fila que, con botas y cordones blancos cruzados hasta la canilla, alargaba su pescuezo y su cuello con la cabeza más pelada que una piedra caliza, supuraba odio y rabia tras el uniforme de obrero incendiario, planchadito todo él cual foto de hooligan en un armario. La mujer tatuada de la caja le sonreía y apretaba las piernas y aceleraba la banda mientras le veía, fuerte y musculoso contaba las monedas de centavo, para pagar unas cervezas y una botellita de Jägermeister.  Mientras yo cancelaba mi cuenta, la cajera que distraída aún por su anterior visita, rompió los huevos, me dijo que fui yo, no quise discutir y los pagué. Tomé los 14 centavos de vuelta y acomodé mi minibufet en la mochila. En la salida un hombre viejo bebía de una botella verde, algo similar a un vino. De pronto sentí la veloz mano dirigirse directamente a mis ojos, estaba cerrada y el tatuaje en inglés que se acercaba decía „odio“. Salté esquivando el primer intento de directo a mi ojo izquierdo, el segundo fue más difícil de esquivar y entró como gancho en mis costillas. Traté de no caer al suelo. Recordé a Hemingway „en suelo no eres nadie“ y con otro salto danzarín me reincorporé a la hazaña, miré de reojo por si eran más los atacantes,  ya se sabe que esta clase de canallas no andan solos cuando agreden. Otra cabeza gigante desde la nuca me gritaba con rostro de bufón maléfico: „Wellcome to the Hell“, era quien escoltaba. Dos máquinas de músculos dispuestas a la faena! No hay testigos más que el ebrio que no ve más allá de su botella. Saqué los huevos de su cajita y los lancé sobre sus patéticos y enfurecidos rostros. Mientras sorprendidos me insultaban y anunciaban mi destrucción a golpes. ¡Soy poeta grité con furia y aunque acaben con mi cuerpo en mis versos viviré!

Desconcertados por mis gritos que no pedían ayuda se enfilaron las dos bestias hacia mí con furia, recité a Vallejo: hay golpes en la vida, tan fuertes…

¡Yo no sé!